viernes, 15 de abril de 2016

LA BIEN PAGÁ






Desde chica tuve muy claro que lo que más me gustaba del mundo mundial era escribir. Un día, hace bastantes años, leí un artículo de Elvira Lindo titulado “La bien pagá” y para cuando terminé de leerlo ya había decidido que a partir de ese momento mi deseo de escribir se convertiría en mi sueño.
 A pesar de que las circunstancias que me rodeaban no eran las más favorables para llevarlo a cabo, tenía muy claro que a los sueños hay que dejar que la vida los acune como algo muy valioso; hay que pensarlos, visualizarlos, amarlos y, sobre todo, no renunciar a ellos.

 “La pobreza se hereda” es la matraca que los medios de comunicación nos están metiendo con calzador desde hace unos días. Por todas partes. Es lo que toca. Ante la calamidad en la que nos hemos convertido, sólo queda ofrecer a la población reportajes sobre la pobreza y sus consecuencias en nuestros hijos. Es la manera de meternos doblada esa profecía auto cumplida.
El secreto está en que si lo repiten convenientemente, la población se conforma y se auto convence de que la situación está como está, no por la orgía económica y de intereses en la que estamos inmersos -  tanto la clase política, como el que trata de timar al vecino de enfrente -,  sino porque las estadísticas dicen que si eres pobre, no sólo estás jodido tú, sino que tu prole  se puede dar también por jodida y no tendrá ninguna oportunidad. Es una manera de querer hacernos creer que la única pobreza que existe es la material, cuando en realidad, para lograr que el ser humano se supere y esté preparado para afrontar nuevos retos, son más perjudiciales las pobrezas de  mente y  de espíritu.

Yo no he vivido en una chabola, ni en una favela, ni siquiera en un barrio marginal. Tampoco he atravesado el océano en una patera, ni he tenido que huir de mi país por la guerra, pero eso no  significa que ni muchas personas que conozco, ni yo misma,  lo hayamos tenido fácil para salir adelante. Por mi parte, la mayoría de las veces, no he hecho nada más que seguir el ejemplo de personas admirables que me han rodeado. Personas admirables como mi madre.
El artículo de Elvira Lindo que mencioné al comienzo, estaba lleno de perlas hilarantes, de bofetadas  sin mano dirigidas a todos los que han criticado su manera de escribir. La bien pagá contiene párrafos llenos de ironía y de frescura como el siguiente:

“(…) le pedí a Dios que me hiciera escritora de best-sellers (…) y le pedí que, por favor, no me costara trabajo escribir, que no quería ser como esos escritores de culto que se tiran un mes para escribir una frase. Y me lo concedió. Por eso me encargan que escriba todos los días de agosto. Y gano mucho dinero trabajando muy poco, que es lo que yo quería. No hay día que pase que no mire al cielo y diga: gracias Dios mío por este chollo que me has dado. Y el hombre agradece que en este mundo tan deshumanizado alguien se acuerde de él. “

Lo cierto es que servidora  nunca ha pretendido ser una escritora de culto, de esas que cuando terminas de leer una frase no tienes ni puta idea de lo que ha querido decir su autora. Yo quería algo más simple, menos complicado, por eso decidí que mi sueño no sería llegar a ser una escritora de premio Nobel de literatura, sino ser una escritora  que tendría una columna semanal con un nombre chulo. Una sección donde yo escribiría como si nadie me fuera a leer. Ese fue el sueño que decidí  alimentar. Y, ya puestos, que me ocurriera lo que a la creadora de Manolito Gafotas: ganar mucho dinero haciendo lo que me gusta.

El caso es que la semana pasada asistí a la presentación de una revista semanal, durante la cual recibí un baño agridulce de realidad:
Parece ser que todavía hay gente dispuesta a perseguir sus sueños. Además, parece ser, que la pobreza se hereda también en el periodismo, si lo que se pretende es hacer periodigno. Aunque eso no sale mucho en los medios de comunicación.
Durante la presentación de la revista,  estaba rodeada de periodistas, y pensaba, que el hecho de que  yo no tenga el título de periodismo no me impedía asistir a un acto, no sólo en calidad de público, sino como colaboradora de un diario digital en el que tengo una columna semanal. Una columna que tiene un nombre chulo y donde escribo como si nadie me fuera a leer. Una columna no remunerada económicamente pero que simboliza que mi sueño se ha convertido en realidad. Aunque en lo concerniente a la pasta gansa, tal y como está el patio, creo que he llegado tarde. O demasiado pronto. Según se mire.

Sigo convencida de que no hay peor pobreza que la pobreza mental; ese tipo de pobreza que nos hace conformarnos con lo que tienen planificado para nosotros desde que estamos en el vientre materno, hasta  que nos convertimos en códigos de barras. Si la pobreza se hereda, también se heredan los apellidos; el llamarse como el padre o la madre; se heredan la carga genética de los progenitores y también sus deudas cuando fallecen. Se heredan derechos y deberes, que muchas veces convierten nuestra existencia en una verdadera cárcel.

 ¿Por qué no tener en cuenta que uno puede desear NO  heredar? ¿Por qué  no contemplar que a veces uno NO está conforme con su herencia y prefiere renunciar a ella y a todo lo que conlleva? ¿Por qué no intentarlo y NO conformarse con los datos de unas estadísticas que condenan al pobre a pobreza perpetua…?

No rendirse sin haberlo intentado. Ese es el mensaje que se debería difundir. Lo de bien pagá, o bien pagados, puede tener muchos matices. Aunque, por otro lado, ¿quién dice que los sueños no tienen segundas partes?


 Ya puestos, también se lo pediré a Dios. Al fin y al cabo, el noventa por ciento del éxito se basa simplemente en insistir.



Amanda Flores

2 comentarios:

  1. Hola buenos días...
    Acabo de encontrar tú blog por simple casualidad,a pesar de las casualidades se suelen dar por algún motivo en concreto y que a menudo no terminamos d ehilar.
    Me ha encantado tú entrada y esas palabras que "la pobreza se hereda", las cuales también comparto, al igual que intentar aportar luz a los sueños, matices que también me han llamado muchísimo la atención, yo tampoco escribo para tener salario alguno, las letras desde niña fueron mi fascinación...el resto ha sido, constancia, ilusión y mucho empeño e incluso osadía.
    Saludos, un placer
    Pilar Contreras Moreno

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    1. Hola Pilar. En primer lugar, me gustaría darte las gracias por dedicar tu tiempo a escribir un comentario en mi blog. Sin duda, el placer el mío; he estado mirando un poco tu blog y tu poesía no sólo arranca emoción, sino que llega al alma. Gracias por tu osadía con las letras, por tu comentario y por tus palabras, que al igual que tu poesía, me han llegado al alma.
      El placer es mutuo. Un afectuoso saludo.

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Gracias por LEER.