sábado, 2 de septiembre de 2017

EL SEXO DE LOS ÁNGELES



Querido diario:

Hace unos días leí la frase- declaración de una prójima anónima. Lo más inteligente que he leído desde hace tiempo. Acertada y oportuna en los tiempos que corren. La  máxima decía lo siguiente:
“No quiero vivir en un mundo en el que haya que matizar absolutamente todo por si se ofende algún gilipollas”
El caso es que hoy iba a colgar un artículo que escribí hace años; el artículo en cuestión viene a ser   un alegato a la esperanza, a continuar creando proyectos a pesar de las trabas del tipo que sean; a pesar de los obstáculos que se encuentra uno en su vida, en su día a día.
 El caso es que el artículo terminaba con un chiste buenísimo que me contó hace años, con toda la gracia del mundo, un amigo de etnia gitana (un gitano de toda la vida de dios, vamos), pero me lo he pensado. Quizás más adelante. Corren tiempos en los que se confunde el tocino con la velocidad, las churras con las merinas o un cachalote con un lote de cachas; cualquier cosa que digas puede ser sacada de contexto. A este paso – me digo a mí misma - los carnavales de Cádiz tienen los días contados.
-        Mira, hija, escribe sobre el sexo de los ángeles,  que es algo muy light
 me ha sugerido una amiga adorable. Aunque creo que la criatura no era consciente de lo que me estaba pidiendo, dado lo sobrevalorado que está últimamente el sexo. Y si alguien piensa que no me como una rosca, a mí plín. El caso es que no me apetece hablar sobre el sexo de los ángeles. El caso, en fin, es que me he encontrado con un poema de Wislawa Szymborska. Poeta, ensayista,  traductora polaca que nació en 1923 y ganó el Premio Nobel de Literatura en 1996, además de otros muchos galardones y reconocimientos a lo largo de su vida.
 No sé si cuando lo escribió alguien se sintió aludido, incómodo, agredido. Es probable que muchos lo hicieran. Sin embargo, ella continuó escribiendo, sintiendo, creando. Este poema no es un panegírico sobre el sexo de los ángeles. Más bien parece que lo ha escrito un ángel. Un ángel llamado Wislawa.
Mucho debo
a quienes no amo.
El alivio al enterarme
que intiman con otros.
La alegría de no ser
el lobo de sus corderos.
En paz estoy con ellos,
y en libertad,
dos cosas que el amor no puede dar
ni sabe tomar.
No les espero
yendo y viniendo de la puerta a la ventana.
Con la paciencia
de un reloj de sol,
comprendo
lo que el amor no comprende,
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.
Entre una carta y una cita
no transcurre la eternidad
sino sólo días o semanas.
Los viajes son siempre perfectos a su lado,
los conciertos se escuchan,
las catedrales se visitan
y los paisajes se contemplan.
Y cuando siete montes y ríos
nos separan,
son montes y ríos
señalados en el mapa.
Suyo es el mérito
de poder yo vivir en tres dimensiones,
en un espacio no lírico y no retórico,
frente a un horizonte movedizo y, por tanto, real.
Ignoran
cuánto me entregan sus manos vacías.
«Nada les debo».


El Diario de Amanda Flores (sólo para valientes). Todos los derechos reservados.All rights reserved



6 comentarios:

  1. He venido por el título y me he quedado por la buena pluma, quizá caí en la trampa, pero me voy con un gusto dulce, saludos

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  2. Lo bueno, si breve, dos veces bueno... Como tu comentario. El gusto dulce me lo quedo para mí todita por haber dicho tanto en una sola línea. El gusto es mío. Un cariñoso saludo, Luís. Bienvenido.

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  3. ... ¡¡¡ Exquisito ... !!!

    ... Nada, Se Les Debe ...

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Gracias por LEER.