viernes, 15 de septiembre de 2017

TÚ ASESINA, QUE NOSOTRAS LIMPIAMOS LA SANGRE





Supongamos que me levanto tan ricamente a la mañana siguiente de haber sido publicado uno de mis artículos en el diario para el que colaboro altruistamente (esto significa que le regalo mi tiempo, mi trabajo y mi cariño de forma desinteresada, solidariamente, para ayudarlo en sus comienzos). Lo dicho: me levanto  tan ricamente, mi perro me saca a pasear, me preparo el desayuno, me ducho y hago algunas cosas en la casa.
Supongamos que, por aquello de que una no es esclava de la tecnología, no tengo instalado el correo electrónico en mi teléfono móvil, así que cuando termino de hacer mis cosas me da por sentarme frente a  mi PC. Abro mi correo y me encuentro con uno de la redacción de mi periódico amigo, al que no voy a regalar más publicidad. Dice lo siguiente:

Buenas tardes Silvia.
Te escribimos porque, en las últimas horas, a raíz de la publicación de tu último artículo, nos están llegando multitud de comentarios negativos censurándolo, porque muchos de nuestros lectores entienden que atenta contra el colectivo (…) El hilo lo ha iniciado tu (…) en Twitter y es este: (…)
Como decimos, este artículo nos está haciendo daño y está repercutiendo en la credibilidad del medio, algo que no podemos consentir, por lo que estamos considerando la posibilidad de eliminarlo, si nos das tu beneplácito.
Quedamos a la espera de tu respuesta. Esperamos que lo entiendas. Un saludo.


Supongamos que el susodicho periódico digital comparte afinidad política con el colectivo "ofendido" y con otros colectivos de los muchos que hoy en día proliferan como setas. No voy a negar mi desconcierto ante la situación. Respondo con otro correo donde pido que retiren mi artículo inmediatamente. Ha pasado día y medio desde se originó todo y sin embargo, estoy ajena a lo que ocurre porque nadie del periódico ha contactado conmigo ni telefónica ni personalmente, si quiera, para preguntarme si tengo mascota, hijo, padres o algo cuya identidad concuerde con la persona que está vertiendo acusaciones tan graves sobre mi persona y que invita al resto del mundo a despedazarme. En lugar de eso, retiran mi artículo y dejan una reseña que dice lo siguiente:

En vista del malestar generado por la publicación del artículo (…) procedemos a retirarlo a petición de la autora. Silvia Herrera es colaboradora habitual del medio y, en el momento de su publicación, desconocíamos los detalles personales que se han expuesto a través de redes sociales y por comentarios en esta web y que, por consiguiente, podía generar esta animadversión por parte del colectivo (…)  al que (…)  apoya y defiende como se puede ratificar si se analiza la trayectoria de más de tres años y medio de este proyecto periodístico. Pedimos disculpas y sentimos las molestias ocasionadas. Saludos.
Hay que recordar que este medio no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus colaboradores.

Traducción (por si alguien no lo ha entendido): con mi beneplácito, eliminan el artículo y, en su lugar, mi periódico amigo deja una reseña pidiendo disculpas al colectivo supuestamente agredido, viniendo a decir: tranquis, coleguis, somos vuestros amiguetes, no sabíamos que nuestra colaboradora es una delincuente, no sabíamos las circunstancias tan horribles que relata el que la insulta y difama, y no tenemos nada que ver ni nos hacemos responsables de lo que escriba esta sujeta. Tranquis, tronquis. Que le den. Y como prueba de nuestro buen rollito, hemos quitado el artículo que os ofende pero hemos dejado todos los comentarios que habéis puesto, aunque la mayoría de estos sean insultos, infamias y acusaciones constitutivas de delito.
Supongamos que quien “ha iniciado el hilo” es alguien que  tiene parentesco consanguíneo conmigo y que pertenece a uno o varios colectivos del tipo que sean. Que desde hace años se dedica a insultarme y difamarme en redes sociales, y que ante la ausencia de respuesta por mi parte a sus provocaciones, aprovecha un artículo que escribí hace años y  lo saca totalmente de contexto aduciendo que es una mofa hacia su  colectivo – pobrecito -. Que no contento con eso, me procura  toda clase de insultos, me acusa de ladrona, estafadora, extorsionadora y maltratadora, y que hace un llamamiento en las redes a toda su peña para que arremetan contra servidora. Y arremeten. Personas que no me conocen de nada, ni saben de mi existencia, de mi vida o de mi trayectoria como persona. Y mi  periódico amigo se convierte en cómplice de toda esta farsa.

Ryzszard Kapuscinski (1932-2007), periodista, historiador, escritor, ensayista y poeta fue el creador de pensamientos como los siguientes:

"Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante."

“Antes, los periodistas eran un grupo muy reducido, se les valoraba. Ahora el mundo de los medios de comunicación ha cambiado radicalmente. La revolución tecnológica ha creado una nueva clase de periodista. En Estados Unidos, se les llama media worker. Los periodistas al estilo clásico son ahora una minoría. La mayoría no sabe leer ni escribir, en sentido profesional, claro. Este tipo de periodistas no tiene problemas éticos ni profesionales, ya no se hace preguntas.
Antes, ser periodista era una manera de vivir, una profesión para toda la vida, una razón para vivir, una identidad. Ahora la mayoría de estos media workers cambian constantemente de trabajo; durante un tiempo hacen de periodistas, luego trabajan en otro oficio, luego en una emisora de radio… No se identifican con su profesión.”

“El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse.”

“Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.”


Supongamos que, como la paciencia me ha enseñado que tras la tempestad llega la calma, espero. Y observo. Y pasa un día. Dos días. Una semana. Dos semanas… Y  nadie del periódico contacta conmigo para pedir disculpas por semejante atropello. Para saber cómo me encuentro; si me sigue gustando más el tinto que el blanco, no sé, si he tenido una crisis de ansiedad o de identidad dado el calibre del disparate rocambolesco y surrealista del me han hecho protagonista y en el que ni siquiera se me ha ofrecido el beneficio de la duda. Nadie hace nada. Así que decido escribir un breve correo al director de mi periódico amigo:
(Vuelvo a insistir: no les voy a regalar más publicidad a ninguno)

Estimado Sr (…) y redactores de (…):
Ruego que sean retirados a la mayor brevedad posible de (…) todos mis artículos y fotografías, la sección (…) de la cual soy creadora y autora, y cualquier vestigio que me relacione o implique con el medio que usted dirige. Asimismo, ruego me comuniquen cuando mi petición se haya solventado.
Un saludo

El director de mi periódico amigo me contestó a los 5 minutos con un escueto “Ya está eliminado. Gracias y suerte”. La traducción, para los que no lo hayan entendido, vendría a ser: “Pa chulo chulo, mi pirulo. Que te den.”

El peligro de creer noticias no contrastadas no es el daño que pretende hacer una persona, un rebaño de borregos que creen a pies juntillas lo que cualquiera pone en una red social. Aunque constituya un delito, actualmente perseguido y castigado por la justicia, dadas las barbaridades que se están cometiendo contra personas respetables. El peligro consiste en que, como en todo crimen, hay un asesino y una víctima. Pero también alguien que da la noticia en función de factores como la ideología política que practica o el amiguismo que le vincula con el asesino o la víctima. En ambos casos, por tanto, no se da información sino des-información. Vivimos en la era de la des-información, de no contrastar contenidos, del mal gusto, de la falsedad y de la maldad. Ryzszard Kapuscinski se quedó corto…
El peligro, por último, es que después de que el asesino mate, después de que los vivos mueran, alguien tiene que arreglar e informar del desorden. El titulo de la película dirigida por Red Braddock, producida y guionizada por Quentin Tarantino   “Tú asesina, que nosotras limpiamos la sangre” sería el eslogan perfecto para uno de tantos periódicos que se jacta de hacer periodigno pero que no se digna a contrastar una información cargada de  insultos y acusaciones constitutivas de delitos vertidos sobre una persona que, lejos de ser una extraña, es colaboradora desinteresada del medio (su periódico) que la está lapidando.
“Tú asesina, que nosotros limpiamos la sangre”, ”Mientras ladren, cabalgamos” o “Caiga quien caiga” serían lemas perfectos para este tipo de periódico.
 A los que han formado parte del boicot para difamarme, sólo puedo darles las gracias. Sin ellos no me hubiera percatado del  medio de comunicación tan fatídico al que estaba regalando mi tiempo, mi dedicación, mi talento.  Pongo, por tanto, fin a una etapa y continúo con mi espacio: mi blog. Mi casa. Y mientras narro la despedida y cierre de este sainete, recuerdo la enseñanza de un amigo en la que me instruyó  hace años:

   -  Aprende serenamente a mandar a la gente a tomar por culo.

Y en esas estamos.



El Diario de Amanda Flores (sólo para valientes). Todos los derechos reservados.All rights reserved








2 comentarios:

  1. Me has sorprendido. Después de tantos años te descubro en esta faceta que a la vista está, te resulta fácil y productiva. Es un gran placer reencontrarme contigo. Y cómo decíamos esta mañana, "más me alegro de que me hayas visto, de que te haya visto yo"

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    1. Es normal que te sorprendas, hace años que sabemos el uno del otro!! :)
      Esta faceta, como tú lo llamas, es y ha sido siempre mi gran pasión. La escritura ha sido y es para mí, además de una gran terapia, mi tabla de salvación; lo que ocurre, es que tenía las manos atadas y no he podido escribir antes. Nunca es tarde...
      Para mí también ha sido muy grato reencontrarme contigo. Además, en una librería :) Me alegro mucho de que me hayas visto, de haberte visto yo y de que te hayas tomado la molestia de leerme y dedicarme un comentario. Ya sabes donde encontrarme! Un abrazo.

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Gracias por LEER.