domingo, 18 de marzo de 2018

SI ME QUERÉIS, IRSE






A veces, el mayor acto de amor hacia una persona consiste en desaparecer de su vida. La cita no es mía, la leí por ahí y se me encendió la bombilla. Y también se me  achicó el ego.
La mayor parte de mi vida pensé  que cantidad era sinónimo de calidad: a mayor cantidad de años de amistad, convivencia o roce (es un suponer) con una persona, mayor calidad de cariño entre ambos. La endogamia que se practica entre mucho prójimos y prójimas que me rodean, confunde a la persona que elige cómo y con quién quiere estar, con un misántropo. En todos los casos, me prefiero misántropa a endogámica, dónde vamos a parar.

Hace unos meses escribí un comentario-despedida en el post que colgó en una red social un ex amigo al que llamaré Mr Allen para preservar su anonimato. Hoy lo he encontrado casualmente y siento la necesidad de ponerlo por aquí, no como cuando lo escribí sino desde el amor y el cariño. Sin acritud. Con una paz interior mu grande, mu grande, cierro los ojos, respiro tres veces, y... Ooommm... mando al carajo al amigo, pareja, hijo, familia y todo aquello que no me hace bien o me causa perjuicio. Paz y Amor. Ya está.


Hola Mr Allen. Hoy Facebook me ha mostrado un recuerdo que pusiste en mi muro hace tres años. Hace más de dos años que dejaste de ser mi amigo en Facebook y en la vida real. A día de hoy me sigo preguntando ¿por qué? Al ver el recuerdo, he entrado en tu muro y me he encontrado con una fotografía en la que pides a la gente un copia y pega y una oración en honor a las personas que lucharon y ganaron, perdieron o ahora mismo tienen cáncer. Desde el respeto, me tomo la libertad de expresar lo que he sentido al leer tu post: Tú has perdido amigos por esa enfermedad. Tú y yo hemos sido amigos alrededor de 35 años. Hemos vivido cosas buenas y no tanto. Nos hemos ayudado mutuamente y, sobre todo, nos hemos reído mucho. Hace 4 años tuve cáncer. Soy casi un milagro. Mis amigos me admiran y consideran un ejemplo de superación, no sólo por haber sobrevivido, sino por las circunstancias tan adversas y la escasez de ayuda humana y familiar con que tuve que afrontarlo. Tenía que ser así. De otro modo puede que no estuviera escribiéndote estas líneas. Durante parte de mi proceso estuviste a mi lado en la medida de tus posibilidades. Fuiste muy importante en esos momentos. Es probable que, como la mayoría, pensaras que no iba a salir con vida. En realidad no importa. Solo importa que estuviste. Han pasado cuatro años y no soy la misma persona. En cierto modo, morí y me transformé en mariposa. Lo que no me ha matado me ha hecho más fuerte. Sigo trabajándome. Trato de vivir una vida plena implantando coherencia entre lo que siento, lo que pienso y lo que hago. No lo tengo fácil por las secuelas, pero yo hago que parezca fácil. Mis amigos son una parte muy importante en mi vida porque ellos son mi pequeña familia. Tú abandonaste mi pequeña familia de amigos hace más de dos años. Todavía me pregunto ¿por qué? A lo mejor si hubiera muerto seguiríamos siendo amigos extrasensoriales, who knows… Me gustaría decirte desde el respeto y desde el amor, a pesar de que me hayas expulsado de tu vida, que las personas que luchan, que tienen o han sobrevivido al cáncer como es mi caso, no necesitamos un copia y pega durante una hora en un muro de Facebook. Ni mucho menos una oración. Preferimos el contacto humano. En la calle, en el monte, en la barra de un bar… Y si uno no puede salir tanto por las secuelas, a las personas que hemos sobrevivido nos gustan las cosas tangibles. Una visita, una llamada, un abrazo, unas risas… Después de ver tu post, y como una especie de deseo testamentario, me gustaría decirte que no te pega poner ese post. Que uno tiene que ser coherente con lo que piensa con lo que dice y con lo que hace. Y que algunas personas que formaron parte de tu vida aún existimos… Leer algo así en una red social, reivindicando "empatía" con las personas que sufren o hemos sufrido cáncer, para ser posteriormente dejadas a un lado no tiene mérito alguno. Lo digo desde el respeto y, sobre todo, desde la vida. Porque yo sí he sobrevivido. Sigo viva. Y me pongo mala cuando leo posts como ese. Aunque es posible que cuando lo colgaste no pensaras en mí, te aseguro que muchas personas que han pasado por ese trance no sienten alivio al ver cosas así. Lo único que sienten es que es una manera de lavar la conciencia y de mostrar al mundo lo buenas personas que son los que lo hacen. Mejor ofrecer cosas tangibles… Querido Mr Allen como dice Paul Auster: “Hay otros mundos pero están en este”. Como yo. Te deseo mucha felicidad y tiempo y salud para disfrutarla.


Con el paso de los años he comprendido que nada es permanente, ni siquiera la amistad con alguien durante 35 años; que incluso lo permanente a veces llega a crear dependencias emocionales que nos condenan a empobrecer como personas. Los apegos son confundidos por cualidades por quienes no distinguen la necesidad del deseo, el amor de la urgencia, o la familia de quienes realmente te aman por lo que eres. Nada es permanente. Ya no soy la misma que hace un año, ni una hora, ni siquiera cinco minutos. Soy un ser cambiante y es maravilloso. Poder desapegarme de lo que me hace daño, de lo que me provoca malestar, de lo que no me hace sentir paz, de quien no me quiere en su vida. En definitiva: poder soltar.
 Solo puedo decir Gracias. A ti, Mr Allen y a todos los que de alguna manera han intentado cambiarme, desestabilizarme, usarme, abusarme o simplemente, no darme el valor que merezco. Y a los que quedan por ahí que están pero sin estar, y en realidad son solo figurantes, no tengo otra cosa que decirles salvo aquella frase lapidaria que dejó grabada a fuego en nuestras mentes la irrepetible Lola Flores: “Si me queréis, irse”.  Al carajo. Eso es de mi cosecha. Que no hay nada mejor que empezar a ser lo que se es.


 Regalito de despedida con Mr Avelain. Un puntito (guiño).






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