Supongamos que me levanto tan
ricamente a la mañana siguiente de publicarse uno de mis artículos en
el diario con el que colaboro altruistamente (esto significa que le regalo mi
tiempo, mi trabajo y mi cariño de forma desinteresada, solidariamente, para
ayudarlo en sus comienzos). Lo dicho: me levanto tan ricamente, mi perro me saca a pasear, me
preparo el desayuno, me ducho y hago algunas cosas en casa.
Supongamos que, por aquello de
que una no es esclava de la tecnología, no tengo instalado el correo electrónico
en mi teléfono móvil, así que cuando termino de hacer mis cosas me da por
sentarme frente a mi PC. Reviso mi correo
y me encuentro con uno de la redacción de mi periódico amigo, al que no voy a
regalar más publicidad. Dice lo siguiente:
Buenas tardes Amanda.
Te escribimos porque, en las últimas horas, a raíz de la publicación de
tu último artículo, nos están llegando multitud de comentarios negativos
censurándolo, porque muchos de nuestros lectores entienden que atenta contra el
colectivo (…) El hilo lo ha iniciado tu hijo en Twitter y es este: (…)
Como decimos, este artículo nos está haciendo daño y está repercutiendo
en la credibilidad del medio, algo que no podemos consentir, por lo que estamos
considerando la posibilidad de eliminarlo, si nos das tu beneplácito.
Quedamos a la espera de tu respuesta. Esperamos que lo entiendas. Un
saludo.
Supongamos que el susodicho
periódico digital comparte afinidad política con el colectivo "ofendido" y con otros colectivos de
los muchos que hoy en día proliferan como setas. No voy a negar mi
desconcierto ante la situación. Respondo con otro correo donde pido que retiren mi artículo inmediatamente.
Ha pasado día y medio desde que se originó todo y estoy ajena a lo que ocurre, porque nadie del
periódico ha contactado conmigo ni telefónica ni personalmente, si quiera para
preguntarme si tengo mascota, hijo, padres o algo cuya identidad concuerde con
la persona que está vertiendo acusaciones tan graves sobre mi persona y que
invita al resto del mundo a despedazarme. En lugar de eso retiran mi artículo
y dejan una reseña que dice lo siguiente:
En vista del malestar generado por la publicación del artículo "Crisis de identidad" procedemos a retirarlo a petición de la autora. Amanda Flores es colaboradora
habitual del medio y, en el momento de su publicación, desconocíamos los
detalles personales que se han expuesto a través de redes sociales y por
comentarios en esta web y que, por consiguiente, podía generar esta
animadversión por parte del colectivo (…) al que (…) apoya y defiende como se puede ratificar si se
analiza la trayectoria de más de tres años y medio de este proyecto
periodístico. Pedimos disculpas y sentimos las molestias ocasionadas. Saludos.
Hay que recordar que este medio no se hace responsable de las opiniones
vertidas por sus colaboradores.
Traducción (por si alguien no lo
ha entendido): a petición mía eliminan el artículo, y en su lugar, mi periódico amigo deja una
reseña pidiendo disculpas al colectivo supuestamente agredido, viniendo a
decir:
"Tranquis, coleguis, somos vuestros amiguetes, no sabíamos que nuestra
colaboradora es una delincuente, no sabíamos las circunstancias tan horribles
que relata el que la insulta y difama y no tenemos nada que ver ni nos hacemos
responsables de lo que escribe esta sujeta. Tranquis, tronquis. Que le den. Y como prueba
de nuestro buen rollito, hemos quitado el artículo que os ofende pero hemos
dejado todos los comentarios que habéis puesto, aunque la mayoría de estos sean
insultos, infamias y acusaciones constitutivas de delito".
Supongamos que quien “ha iniciado
el hilo” es alguien que tiene parentesco
consanguíneo conmigo y que pertenece a uno o varios colectivos, del tipo que
sean. Que desde hace años se dedica a insultarme y difamarme en redes sociales y que ante la ausencia de respuesta por mi parte a sus provocaciones, aprovecha
un artículo que escribí hace años y lo
saca totalmente de contexto aduciendo que es una mofa hacia su colectivo – pobrecito - . Que no contento con
eso me procura toda clase de insultos,
me acusa de ladrona, estafadora, extorsionadora y maltratadora, y que hace un
llamamiento en las redes a toda su peña para que arremetan contra servidora. Y
arremeten. Personas que no me conocen de nada ni saben de mi existencia, de mi
vida o de mi trayectoria como persona. Y mi periódico amigo se convierte en cómplice de
toda esta farsa.
Ryzszard Kapuscinski (1932-2007),
periodista, historiador, escritor, ensayista y poeta fue el creador de
pensamientos como los siguientes:
"Cuando se descubrió que la
información era un negocio, la verdad dejó de ser importante."
“Antes, los periodistas eran un
grupo muy reducido, se les valoraba. Ahora el mundo de los medios de
comunicación ha cambiado radicalmente. La revolución tecnológica ha creado una
nueva clase de periodista. En Estados Unidos, se les llama media worker. Los periodistas al estilo clásico son
ahora una minoría. La mayoría no sabe leer ni escribir, en sentido profesional,
claro. Este tipo de periodistas no tiene problemas éticos ni profesionales, ya
no se hace preguntas.
Antes, ser periodista era una
manera de vivir, una profesión para toda la vida, una razón para vivir, una
identidad. Ahora la mayoría de estos media workers cambian
constantemente de trabajo; durante un tiempo hacen de periodistas, luego
trabajan en otro oficio, luego en una emisora de radio… No se identifican con
su profesión.”
“El trabajo de los periodistas no
consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea
cómo las cucarachas corren a ocultarse.”
“Para ejercer el periodismo, ante
todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos
periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los
demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.”
Supongamos que, como la paciencia
me ha enseñado que tras la tempestad llega la calma, espero. Y observo. Y pasa
un día. Dos días. Una semana. Dos semanas… Y nadie del periódico contacta conmigo para
pedir disculpas por semejante atropello. Para saber cómo me encuentro; si me
sigue gustando más el tinto que el blanco, no sé, si he tenido una crisis de
ansiedad o de identidad dado el calibre del disparate rocambolesco y
surrealista del me han hecho protagonista y en el que ni siquiera se me ha
ofrecido el beneficio de la duda. Nadie hace nada. Así que decido escribir un
breve correo al director de mi periódico amigo:
(Vuelvo a insistir: no les voy a
regalar más publicidad a ninguno)
Estimado Sr (…) y redactores de (…):
Ruego que sean retirados a la mayor brevedad posible de (…) todos mis
artículos y fotografías, la sección (…) de la cual soy creadora y autora, y
cualquier vestigio que me relacione o implique con el medio que usted dirige.
Asimismo, ruego me comuniquen cuando mi petición se haya solventado.
Un saludo
El director de mi periódico amigo
me contestó a los 5 minutos con un escueto “Ya está eliminado. Gracias y suerte”.
La traducción, para los que no lo hayan entendido, vendría a ser: “Pa chulo
chulo, mi pirulo. Que te den”.
El peligro de creer noticias no
contrastadas no es el daño que pretende hacer una persona, un rebaño de
borregos que creen a pies juntillas lo que cualquiera pone en una red social. Aunque
constituya un delito actualmente perseguido y castigado por la justicia, dadas
las barbaridades que se están cometiendo contra personas respetables. El peligro
consiste en que, como en todo crimen, hay un asesino y una víctima. Pero
también alguien que da la noticia en función de factores como la ideología
política que practica o el amiguismo que le vincula con el asesino o la
víctima. En ambos casos, por tanto, no se da información sino des-información.
Vivimos en la era de la des-información, de no contrastar contenidos, del mal
gusto, de la falsedad y de la maldad. Ryzszard Kapuscinski se quedó corto.
El peligro, por último, es que
después de que el asesino mate, después de que los vivos mueran, alguien tiene
que arreglar e informar del desorden. El titulo de la película dirigida por Red Braddock,
producida y guionizada por Quentin Tarantino Tú asesina,
que nosotras limpiamos la sangre sería el eslogan perfecto para uno de
tantos periódicos que se jacta de hacer periodigno pero que no se digna a
contrastar una información cargada de insultos y acusaciones constitutivas de
delitos vertidos sobre una persona que, lejos de ser una extraña, es
colaboradora desinteresada del medio (su periódico) que la está lapidando.
“Tú asesina, que nosotros limpiamos
la sangre”, ”Mientras ladren, cabalgamos” o “Caiga quien caiga” serían lemas
perfectos para este tipo de periódicos.
A los que han formado parte del boicot
para difamarme sólo puedo darles las gracias. Sin ellos no me hubiera
percatado del medio de comunicación tan
fatídico al que estaba regalando mi tiempo, mi dedicación y mi talento. Pongo, por tanto, fin a una etapa y continúo
con mi espacio: mi blog. Mi casa. Y mientras narro la despedida y cierre de este sainete,
recuerdo la enseñanza de un amigo en la que me instruyó hace años:
- Aprende, serenamente, a mandar a la gente a tomar por culo.
- Aprende, serenamente, a mandar a la gente a tomar por culo.
Y en esas estoy.
El Diario de Amanda Flores (sólo para valientes). Todos los derechos reservados.All rights reserved
El Diario de Amanda Flores (sólo para valientes). Todos los derechos reservados.All rights reserved
ResponderEliminar. . . ¡ ¡ ¡ V e r d a d e r a m e n t e , E s c a l o f r i a n t e . . . ! ! !
. . . V e r g ü e n z a _ D e _ "P e r i ó d i c o" F a l s a r i o . . .
Torres más altas han caído. Gracias por tu apoyo, Antonio. Un abrazo.
EliminarMe has sorprendido. Después de tantos años te descubro en esta faceta que a la vista está, te resulta fácil y productiva. Es un gran placer reencontrarme contigo. Y cómo decíamos esta mañana, "más me alegro de que me hayas visto, de que te haya visto yo"
ResponderEliminarEs normal que te sorprendas, hace años que sabemos el uno del otro!! :)
EliminarEsta faceta, como tú lo llamas, es y ha sido siempre mi gran pasión. La escritura ha sido y es para mí, además de una gran terapia, mi tabla de salvación; lo que ocurre, es que tenía las manos atadas y no he podido escribir antes. Nunca es tarde...
Para mí también ha sido muy grato reencontrarme contigo. Además, en una librería :) Me alegro mucho de que me hayas visto, de haberte visto yo y de que te hayas tomado la molestia de leerme y dedicarme un comentario. Ya sabes donde encontrarme! Un abrazo.
Me encanta tu blog
ResponderEliminarSolo cuatro palabras para alentar mi deseo de escribir. Gracias por tomarte el tiempo de escribirlas, Morgana María. Bienvenida.
EliminarEn este mundo convivimos personas buenas y personas malas. Pero resulta increible pensar como a veces las personas buenas son difamadas, insultadas y menospreciadas por las personas malas. Sin fundamento y sin el menor atisbo de tener siquiera conciencia. Yo me pregunto si esta les deja dormir por la noche. Seguro que solo tienen pesadillas...
ResponderEliminarEn este mundo convivimos personas buenas y personas malas. Pero resulta increible pensar como a veces las personas buenas son difamadas, insultadas y menospreciadas por las personas malas. Sin fundamento y sin el menor atisbo de tener siquiera conciencia. Yo me pregunto si esta les deja dormir por la noche. Seguro que solo tienen pesadillas... Pero lo más increible de todo es como un periodico que se jacta de ser imparcial y objetivo, no contraste e investigue la informacion. Yo...alucino.
ResponderEliminarIré por partes. En cuanto al periódico digital aludido, hay poco que decir, excepto que es una basura, que se están retratando desde hace tiempo, y que auguro su defunción de aquí a no mucho. En la Era digital-virtual, lo de menos es contrastar la información; lo que cuentan son los clicks (al precio que sea) que reciben de su supuesta “audiencia”.
ResponderEliminarEn cuanto a lo de las personas buenas o malas…, bueno yo creo que en este mundo convivimos personas felices y personas desgraciadas. Las personas felices nos rodeamos de belleza, de buenas personas y de energía positiva, mientras que las personas desgraciadas, tejen una endogamia de maldad, envidia, y tristeza envuelta de negrura. Son dignas de lástima y de compasión. Y sobre todo, hay que alejarse mucho de ellas.
Muchísimas gracias por tu comentario. Recibo muchos en persona o a través de la Red Social donde cuelgo las entradas de mi blog. Aunque lo suyo es ponerlo por aquí, para que las personas de todo el mundo que leen los artículos, puedan compartir también las opiniones que se vierten sobre ellos. Muchas gracias de nuevo. Te mando un gran abrazo y los mejores deseos para tu vida. Hasta pronto.
Eres una mujer maravillosa, Amanda. Tu sonrisa ilumina mi pantalla oscurecida. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras, y por visitar mi blog, me siento muy halagada. Un abrazo, Mel.
EliminarYo creo que este monigote al que te refieres, debería de buena vez tener un buen escarmiento.... Denuncia... Quizá sea hora
ResponderEliminarEn el pecado está la penitencia...
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