Querido Diario:
Ha llegado el momento de poner un punto y seguido. Con todos y contigo. Puede que solo sea una cuestión de formas, pero llegados a este punto creo que el baúl debe cerrarse; también los miedos que iban escondidos en su interior en forma de bolas de naftalina. Hasta siempre, baúl...Hola, Diario.
Como todo, el baúl tiene su historia. Comenzó cuando, recién divorciada y con una vida nada fácil, los astros se juntaron para que hiciera lo que siempre me había apetecido hacer: escribir.
Confieso sin pudor que la escritura ha sido y es para mí una herramienta que me ha ayudado, consciente e inconscientemente, a salir adelante. En el fondo todos escribimos un poco por recomponer nuestros pedazos, por eso hasta ahora he escrito para mí. Eso fue lo que me dijo hace unos años el editor y director de una revista cultural digital cuando me dio la oportunidad de colaborar en una sección que estrenaría mi blog "El baúl de Amanda".
- No me importa lo que escribas, lo único que te pido es que escribas para ti, como si nadie te fuera a leer.
Cuando yo era chica comencé a escribir solo para mí como terapia tras la muerte de mi padre. Mis primeros textos fueron poesías dedicadas a él. Escribía poemas, sentimientos que solo podía contarle a un trozo de papel. Encontré este extracto de uno de ellos:
"Mi niñez y juventud - esta es la verdad - fueron pura soledad
Lo digo sin acritud, tristeza o rabia.
Eso sí, por más que quiera, no puedo sentir nostalgia..."
Cualquiera con un poco de psicología - de salón o de la otra - podría comprender, al menos en parte, lo que esas tres frases encierran. Al fin y al cabo no somos otra cosa que prisioneros del tiempo. Yo ahora dispongo de mucho tiempo para mí. Necesito cuidarme para poder llevar una vida más o menos normal, aunque tan importante o más que la salud del cuerpo son la salud de la mente y la del alma, y me he dado cuenta de que tengo una serie de problemas (yo los considero necesidades) que muchos no entienden porque están rodeados de gente (no importa el motivo) a todas horas, o sumergidos en cualquiera de las opciones que ofrece la tecnología para estar "conectado". Así lo llaman ahora a huir de uno mismo. Menuda gilipollez.
He que reconocer que empecé a replantearme mi vida tras los estrenos de "Pretty woman" y " Oficial y caballero". Ambas películas me provocaban pensamientos dispares. Por una parte me apetecía bastante conocer a ese " amor de mi vida" que tanto ensalzaban , y por la otra, me parecían unas pelis tan chorras que no entendía por qué todo el mundo babeaba con ellas. No he sido capaz de volver a verlas. No es que tenga una personalidad extravagante, ni mucho menos; tengo mis vicios, sí...,colecciono vasos de Nocilla, me gusta dormir sin ropa y hago trapos con camisetas viejas para limpiar el polvo, ¿y qué...?. Eso no me hace peor que el resto, solo diferente. Pero muchas veces ser diferente se paga con la soledad, sobre todo en lo que a parientes de sangre se refiere. A veces por incomprensión, otras veces por envidia, el resultado siempre es el mismo: das miedo, coraje, o ambas cosas. Corah'ee, como se dice por aquí. El caso es que la gente te amará por lo que eres y te odiará por la misma razón. Será cuestión de acostumbrarse.
Yo he tenido mucha soledad. De la de estar con gente y de la otra pero no ha sido hasta ahora, a los taitantos, tras sufrir enfermedades que no han sido otra cosa que llamadas de atención de mi cuerpo para que cambiara de vida, cuando he podido llegar a conclusiones; estoy atando cabos y por fin me estoy permitiendo ser yo misma, le pese a quien le pese. Creo que eso ha sido lo que poco a poco ha provocado que deje de querer escribir solo para mí, ya que hay gente que se siente identificada e incluso ayudada con lo que escribo. A veces me escriben y me lo cuentan así. Por eso voy a dejar de escribir solo para mí, por si puedo ayudar. Aunque seguiré haciéndolo, ahora más que nunca, como si nadie me fuera a leer.
Tras resetear mi disco duro y reiniciar mi vida han surgido carencias provocadas por la ausencia de afectos que en realidad nunca estuvieron. Hace dos meses sentí una necesidad muy fuerte de dar mimos a mi mente, de dejar de fustigarme pensando que lo podía haber hecho mejor, así que harta de los métodos convencionales probé buscar ayuda en terapeutas de psicología holística y esas cosas, pero lo que ofrecían era tenerte como cliente a cambio de pescado y de terapias que no te dan las herramientas para que aprendas a pescar. Y a decir verdad, el pescado salía bastante caro, al menos para mi economía de subsistencia.
La necesidad urgente de sentirme en paz fue lo que me llevó a unas clases de meditación impartidas por un monje budista, o más bien, un ángel sin alas vestido con un hábito tibetano, con unos puntos de humor solo posibles en personas de una inteligencia a tener en cuenta. También me apunté a un curso de Mindfulness, eso que se lleva tanto ahora, un curso para aprender a manejar las emociones. Creo que un porcentaje muy elevado de nuestra vida, de nuestra felicidad, está formado por las emociones y por como reaccionamos ante ellas.
Ayer fue el último día de un curso en el que he aprendido mucho y del que espero seguir aprendiendo. Un curso de 8 clases en el que al final de cada clase se practicaba una meditación que terminaba con abrazos. Ayer , como despedida, tuvimos un abrazo consciente con cada uno de los asistentes. No los conté pero había muchos. Muchos asistentes y muchos abrazos... Es curioso lo que se puede llegar a percibir, a intuir, en los 10 segundos que dura cada abrazo. Ayer, rodeada de esos que muchos consideran "rarezas" me sentí en mi salsa por primera vez después de mucho tiempo. En el fondo todos necesitamos afecto para seguir viviendo, no importa si este procede de un desconocido. A veces el afecto de un compañero de curso es más saludable, menos tóxico y te hace caer en la cuenta de que hay muchas personas que no tienen cubiertas sus necesidades afectivas. Lo peor de todo es que muy pocas lo dicen.
Abraham Maslow también tuvo una infancia triste y solitaria. Sus padres le exigieron bastante para alcanzar el éxito académico por encima de todo. Lo alcanzó, ya lo creo, aunque como todo, tuvo sus consecuencias
Una de las mucha cosas interesantes que Marlow descubrió mientras trabajaba con monos muy al principio en su carrera fue que ciertas necesidades prevalecen sobre otras. Por ejemplo, si estás hambriento o sediento, tenderás a calmar la sed antes que comer. Después de todo, puedes pasarte sin comer unos cuantos días, pero solo podrás estar un par de días sin agua. La sed es una necesidad “más fuerte” que el hambre. Supongo que una cosa llevó a la otra porque Maslow fue el creador de la famosa pirámide que lleva su nombre, en la que establecía una jerarquía de necesidades.
Además de considerar las evidentes agua, aire, comida y sexo, el autor amplió 5 grandes bloques: las necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad y reaseguramiento, la necesidad de amor y pertenencia, necesidad de estima y la necesidad de actualizar el sí mismo.
Maslow también sugiere que podríamos preguntarles a las personas sobre su “filosofía de futuro” cuál sería su ideal de vida o del mundo- y así conseguir suficiente información sobre cuáles de sus necesidades están cubiertas y cuáles no.
Si tienes problemas significativos a lo largo de tu desarrollo (por ejemplo, periodos más o menos largos de inseguridad o rabia en la infancia, o la pérdida de un miembro familiar por muerte o divorcio, o rechazo significativo y abuso) entonces podrías “fijar” este grupo de necesidades para el resto de tu vida.
Maslow considera a todas estas necesidades como esencialmente vitales. Incluso el amor y la estima son necesarias para el mantenimiento de la salud. Si estamos privados de nuestras necesidades básicas, si estamos viviendo bajo circunstancias amenazantes, si estamos aislados de los demás, o si no tenemos confianza en nuestras habilidades, podremos seguir sobreviviendo, pero no viviendo ni disfrutando de nuestro potencial.
Una amiga que tiene problemas económicos (por desempleo) y de salud (por querer vivir y solucionar la vida de toda su familia) me reprochó, casi con desprecio, la tristeza que me producía la ausencia de mi hija que lleva más de un mes sin dar señales de vida.
- ¡¡Ni que se hubiera muerto!!
Me soltó, y se quedó tan ancha.
Seguro que en los tiempos que corren cualquiera mataría por vivir la vida que yo aparento. Y digo bien "aparento" porque aunque mis necesidades básicas de agua, aire y comida (las de sexo, ni de coña) están cubiertas, no sólo de agua, aire y comida vive el hombre. Cada uno lleva su procesión por dentro, lo que ocurre es que no es cuestión de amargar al personal.
De eso sabía mucho Maslow, que antes de estudiar psicología, con el propósito de satisfacer a sus padres, primero estudió leyes en el City College de Nueva York. Su biografía también recoge que pasó sus últimos años semi-retirado en California hasta que el 8 de junio de 1970 murió de un infarto de miocardio después de largos años de enfermedad.
Yo creo que Maslow llegó a pagar con mucho sufrimiento tanta sabiduría. Aunque a cambio ayudó a muchas personas a encontrarse y a ponerle nombre y apellidos a su situación emocional; a veces poner esa etiqueta tan simple, ayuda, sobre todo si durante años han querido hacerte creer que el sufrimiento que has padecido a lo largo de tu vida no tenía razón de ser y que te has quejado solo de vicio. Aunque tus vicios hayan tenido más que ver con coleccionar vasos de Nocilla y con las camisetas viejas que con otras cosas.
Yo creo que Maslow llegó a pagar con mucho sufrimiento tanta sabiduría. Aunque a cambio ayudó a muchas personas a encontrarse y a ponerle nombre y apellidos a su situación emocional; a veces poner esa etiqueta tan simple, ayuda, sobre todo si durante años han querido hacerte creer que el sufrimiento que has padecido a lo largo de tu vida no tenía razón de ser y que te has quejado solo de vicio. Aunque tus vicios hayan tenido más que ver con coleccionar vasos de Nocilla y con las camisetas viejas que con otras cosas.
Sin duda, la soledad y el sufrimiento, además de muy subjetivos, son opcionales. Pero de eso te vas dando cuenta con el tiempo, cuando por fin aprendes que es necesario soltar las piedras que llevas en las manos para poder recoger los diamantes que te ofrece el Camino, y también, que es necesario cerrar baúles para poder escribir diarios, diarios donde narrar la vida secreta de los afectos.
Volveré


