martes, 23 de septiembre de 2014

"TE ESCRIBO PORQUE NO TENGO OTRA FORMA DE BESARTE"






Querido diario

hoy es un día especial. Hace 58 años, un día como hoy, nació alguien muy especial para mí.  Alguien que se cruzó en mi camino y que se convirtió en un punto de inflexión en mi vida. 

Me enseñó que hay personas que forman parte de tu historia y otras que sientes que forman parte de tu destino, ese destino del que eres dueño y  construyes cada día. Me mostró que se puede amar y enseñar en silencio, con los actos, con las ausencias. También aprendí a perdonar una mentira porque a veces la verdad puede ser innecesariamente dolorosa.

Querido diario, te escribo desde la serenidad que me ha otorgado la vida en los últimos cinco años, desde que él se cruzó en mi camino. Desde la sabiduría que he adquirido de la enfermedad y desde la sanación que he obtenido al llevar, por fin, las riendas de mi vida. Te escribo a ti, aunque me gustaría escribirle a él para hacerle llegar mi felicitación por su cumpleaños y también mi alegría por haber salido airosa éste último año tan duro para mí  ; ocurra lo que ocurra, siento que he aprobado. Y con nota.

Quiero aprovechar este espacio y haciendo mías las palabras de Eduardo Galeano le diré:

Querido cumpleañero, Yo no sé si vas a poder leer esta carta, pero igual siento como una necesidad de decirte que yo contigo he sido más feliz de lo que los libros dicen que se puede ser.

Y que te escribo porque no tengo otra forma de besarte.


Feliz cumpleaños.













Amanda Flores


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martes, 9 de septiembre de 2014

"LO QUE DE VERDAD IMPORTA"





Querido diario

no recuerdo exactamente el día exacto en que sucedió, aunque tampoco es demasiado relevante. Lo importante es lo que permanece en nuestro disco duro. No he contado las opiniones, las versiones, los juicios, que el género humano ha vertido sobre la muerte de Robin Williams. Tampoco creo que sea relevante el número. Lo que me ha llamado la atención es que muchos le hayan condenado porque eligió cómo y cuándo quitarse la vida. No se trata de gallardía ni de cobardía. Lo que de verdad importa ante semejante osadía es caminar durante una semana en los mismos zapatos del acusado antes de llevarlo a juicio. Como Rafael Narbona .

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UN BIPOLAR ANTE EL SUICIDIO DE ROBIN WILLIAMS

¿Qué experimenta un bipolar cuando se suicida otro bipolar? Aunque no se ha comentado demasiado, Robin Williams era bipolar. La lista de actores que sufren esta patología es notable e incluye a Stephen Fry, Catherine Zeta-Jones, Jim Carrey, Ben Stiller, Mel  Gibson, Richard Dreyfuss. Todo indica que Williams primero intentó cortarse las venas, pero probablemente no pudo soportar el dolor. Las venas se resisten a liberar su carga, casi como un niño que lucha para no dormirse porque tiene miedo a la oscuridad. Sin embargo, cuando el deseo de morir se ha apoderado de la mente, no se desiste con facilidad. Por eso, el famoso actor cambió de método, ahorcándose con un cinturón. Al parecer, escogió la noche para decir adiós. Tal vez le empujó el insomnio, un adversario particularmente cruel. La desesperación se agudiza cuando el mundo escatima su tregua diaria, esa pequeña muerte que paradójicamente nos ayuda a vivir, suspendiendo por unas horas el mundo real. Los bipolares raramente disfrutan de un sueño reparador. Yo sufro continuas pesadillas. Sueño que me ahogo, que mi piel arde y se desprende como las pavesas de una hoguera, que mi garganta intenta articular sonidos y solo produce estertores, que mis ojos hormiguean con miles de insectos agitándose debajo de los párpados. Suelo levantarme agotado y confuso, pero el turbulento mundo de los sueños me resulta más tolerable que mi rostro en el espejo, maltratado y envejecido por un dolor obstinado.
No voy a ocultar que la muerte de Robin Williams me ha afectado. Tengo 50 años, escribo, soy bipolar, no tengo hijos, he sobrevivido a varios intentos de suicidio y he perdido la esperanza de vivir sin el lastre de la angustia, la tristeza y la ansiedad. El trastorno bipolar recorta la esperanza de vida en diez, veinte, treinta años. Cada estudio arroja un resultado diferente. Mi hermano Juan Luis hundió la cabeza en un horno y abrió las espitas del gas con cuarenta años. No albergaba convicciones religiosas, pero escenificó su muerte con una hilera de crucifijos, alineados en el pasillo que conducía a la cocina. Era mi hermano, pero también una ausencia que yo he combatido reelaborando mis recuerdos, pues no soportaba el contraste entre la realidad y el deseo. Si miro hacia atrás, hay más vacíos que vivencias compartidas. En muchos aspectos, fuimos dos desconocidos que se encontraban de tarde en tarde, fracasando una y otra vez en el propósito de tejer una relación basada en el afecto y la comprensión. Nuestra impotencia para llegar al otro no impidió que naufragáramos en las mismas aguas. Si alguien examina nuestras vidas, advertirá grandes diferencias, pero también se preguntará si no éramos la misma persona, bordeando los mismos abismos. Quizás yo he vivido diez años de más, pero el anhelo de escribir me empuja a seguir aquí. Percibo mis días como páginas que avanzan entre el sufrimiento y el anhelo de felicidad. A estas alturas, tal vez solo soy palabras que se resisten a morir.
Robin Williams no era uno de mis actores favoritos. Es indudable que tenía talento, pero quizás por mi edad estoy más cerca de Montgomery Clift o Marilyn Monroe. Los dos eran bipolares, autodestructivos y profundamente desdichados. Monty se maltrató a conciencia, abusando de las drogas y el alcohol. Apenas superó los cuarenta años. Marilyn vivió menos. La noche del 5 de agosto de 1962 su cuerpo se rindió ante un cóctel de barbitúricos. Al parecer, mezcló Nembutal (pentobarbital) y Seconal (secobarbital), una combinación fatal que solo fue posible porque su médico de cabecera y su psiquiatra no compartían información. Todo indica que esta vez no buscaba la muerte, pero sí unas horas de sueño, con la desesperación del que ha sobrevivido a duras penas a feroces insomnios. Nunca sabremos las causas y circunstancias exactas de su muerte. Sin embargo, hay incontables testimonios sobre sus fallidos intentos de suicidio, que evidencian su inestabilidad emocional. Ser inestable no es una elección, sino un estado del alma que brota de una interminable herida. No sé cuál era la herida de Robin Williams, que agravó su desorden interior con previsibles adicciones. Previsibles porque el alcohol y las drogas mitigan la depresión, induciendo una alegría tan artificial como efímera. De joven consumí ácidos y cocaína. Solo fue un contacto fugaz, pero no he olvidado su efecto. Al principio, experimentas euforia, excitación y una ilimitada confianza en ti mismo. Hablas durante horas, con una aparente clarividencia. Sientes que por fin has logrado desembarazarte de cualquier inhibición o complejo, pero solo es un cruel espejismo. La avalancha de palabras, hallazgos e intuiciones se detiene poco a poco y de repente comienza una vertiginosa caída. Parece que has saltado por la ventana de un patio interior, con las paredes de color ceniza y un suelo que se prepara para destrozar tu cuerpo, transformando tu cerebro en una medusa moribunda. Al parecer, Robin Williams había superado sus adicciones, pero no la depresión, que se había agudizado durante las últimas semanas. Cuando encontraron su cuerpo, se hallaba casi sentado. Mi hermano estaba de rodillas, con los pies descalzos. Ambas imágenes son desoladoras, pues reflejan indefensión y fragilidad, pero también una profunda determinación de morir.
El suicidio no es una elección libre y racional, sino un impulso incontrolable. Yo celebro estar vivo. Entre 1993 y 2007, busqué la muerte en varias ocasiones, combinando antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos, pero desde que empecé a escribir literatura la perspectiva del suicidio perdió fuerza y ahora solo es un lejano fantasma. El suicidio de Robin Williams ha resucitado ese fantasma, pero no como una posibilidad, sino como un doloroso recuerdo. He pensado en Margaux Hemingway, que se suicidó el 1 de julio de 1996. No era una fecha cualquiera, sino el aniversario del suicidio de su abuelo, Ernest Hemingway, el gigantón que amaba el boxeo, los toros, la caza, la guerra, y que en la madrugada del 2 de julio de 1961 se voló los sesos con su escopeta favorita, una Boss calibre 12. Hemingway conservaba la pistola Smith & Wesson con la que se suicidó su padre, el médico Clarence Edmonds. Clarence se pegó un tiro en la cabeza mientras se encontraba en el despacho de su consultorio. Cuando recibió la noticia, el escritor comentó: “Probablemente yo voy por el mismo camino”. Al igual que su abuelo, Margaux sufría trastorno bipolar. Se quitó la vida en su apartamento  de Santa Mónica, California, utilizando una sobredosis de fenobarbital. Tenía 42 años. Dejó un bloc de notas, pero arrancó algunas hojas y las quemó. En las primeras páginas se leía: “Amor, curación, protección perpetua para Margot”. También quemó incienso, hizo un montoncito con sal, alineó dos velas y depositó un ramo de flores blancas en la mesilla de noche. A la izquierda de su cama, colocó un osito Teddy, quizás por nostalgia de la infancia, pese a que siempre manifestó que de pequeña había sido muy desgraciada. Al examinar el cuadro, algunos pensaron que pretendía formular un conjuro contra la muerte, pero tal vez solo quiso escenificar su suicidio. El suicidio es una ceremonia privada abocada a convertirse en acontecimiento público, especialmente si eres un artista. Quizás Margaux nos dejó un mensaje que no sabemos interpretar o solo nos quiso decir adiós a su manera.
Sobrevivir a un suicidio no produce alivio, sino rabia y frustración. Es un nuevo fracaso en una vida marcada por los sentimientos de fracaso, pero eso no significa que resulte deseable tener éxito, pues el que se mata deja un rastro terrible en su entorno. De alguna manera mata a los que le querían. Yo no soy capaz de pensar en mi hermano sin recordar su suicidio. Sus fotos descansan en un álbum, lejos de la vista, pues su imagen está inevitablemente asociada a su trágica muerte. No le he olvidado. Simplemente, no soporto la sombra del suicidio, dibujándose en una mesa o una repisa. Yo no deseo añadir un nuevo drama a la historia de mi familia. Quiero vivir, tengo muchas ganas de vivir. Pienso que solo he empezado una segunda navegación como escritor, después de pasar quince años en la enseñanza y un lustro como investigador y bibliotecario. Robin Williams nos deja el mismo año que Philip Seymour Hoffman, que se inyectó una explosiva mezcla de heroína, cocaína, benzodiacepinas y anfetaminas. Ambos sucumbieron a sus demonios interiores. Hoffman comentó a sus amigos: “Sé que voy a morir”, pues seis semanas antes había superado de milagro una sobredosis. Incapaz de controlar su adicción, consumía también grandes cantidades de alcohol. Se puede decir que también se suicidó, pues alcohol, drogas y enfermedad mental suelen bailar en la misma cuerda, sin ignorar que antes o después caerán al vacío. Yo me he enamorado de las palabras y eso me ha salvado. Ahora me dedico a seguir los pasos de la luz, embriagándome con su belleza. No hay mucho más. La realidad solo es eso y quizás sea lo mejor, pues nuestra conciencia no podría soportar la carga de la infinitud. Robin Williams no ha sido acogido por un Dios compasivo. Está con nosotros, invitándonos a darle la espalda a la melancolía. No se me ocurre mejor homenaje que mirar al cielo y sencillamente sonreír.

RAFAEL NARBONA  (Rafael Narbona es escritor, crítico literario y profesor de filosofía de la Comunidad de Madrid)

http://rafaelnarbona.es/?p=8757
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lunes, 18 de agosto de 2014

" EL CAMINO CORRECTO"





Querido diario:

hoy no ha sido un domingo cualquiera; no sólo por el levante y la caló que ha hecho durante todo el día. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien como hoy... A eso de las 20:30h  tuve el impulso de ver la puesta de sol en la playa a la que solía ir  antes de comenzar la experiencia que me ha hecho sentir muy débil prácticamente todo el tiempo.No podía conducir mi coche excepto por la ciudad, y, muchas, muchas veces, ni eso.

Hoy no ha sido un domingo cualquiera... me he sentido una persona más o menos normal; no sé lo que ocurrirá mañana, ni dentro de dos horas. No importa. En realidad  importa  ahora,  dejarse llevar por lo que te pide el cuerpo, llenarlo de sensaciones, como pisar la arena...Querido diario, hoy por primera vez en dos años he ido a la playa yo sola.  He visto la puesta de sol, y me he dado mi primer baño en el mar... Mientras volvía a casa conduciendo no he podido dejar de sonreír y cantar todo el rato. Sentía como si hoy fuera el primer día del resto de mi vida. 
Querido diario...estoy segura de que entre los lectores  que pasan por mi blog se encuentra alguno en circunstancias similares a las de servidora. Y me gustaría transmitirles mi entusiasmo para  que continúen hacia adelante, escuchando a su cuerpo, siguiendo sus impulsos...Que no desfallezcan porque el día que menos lo esperen se sentirán con fuerzas para llevarlos a cabo.Y ese día no sólo sentirán alegría: sabrán que están en el camino correcto.


"Sabes si estás en el camino correcto cuando a cada paso sientes la alegría de vivir"
 (Alejandro Jodorowsky)


Buenas y felices noches

Amanda Flores


sábado, 12 de abril de 2014

"YO Y MIS NEUTRÓFILOS"






Hace tres meses recibí mi octava sesión de quimioterapia y desde entonces tengo "Neutropenia persistente". Si los neutrófilos de cualquier individuo o individua tienen que rondar los 1500 los de servidora marcaban 90, 150 y cifras igualmente bajas, así que mis médicos lo han venido arreglando con unas inyecciones de defensas además de un tratamiento profiláctico con antibióticos. De otro modo ante cualquier infección por pequeña que fuera, la neutropenia podría tener consecuencias fatales como como por ejemplo, irme a criar malvas.

Cada semana cuando iba a la consulta de mi hematóloga y recibía la noticia de que la cosa no prosperaba  - porque, o bien la médula se había vuelto perezosa o quizá por algo más chungo -  mi pregunta siempre era la misma:

 -  ¿Puedo hacer algo para ayudar a arreglar el problema?, ¿Hay algún alimento beneficioso para ésto..?

Y siempre recibía la misma respuesta:

-  No hay nada que puedas hacer, no se trata de lo que comas, se trata de que tu médula trabaje por sí misma. Lo único que puedes hacer es esperar.

Una persona con una dolencia parecida a la mía no paraba de decirme que había un preparado alimenticio que él había tomado durante su enfermedad, que le había ayudado mucho con las defensas. Asimismo una amiga comentó la mejoría  que había experimentado un conocido suyo tomando el mismo. Y me animé a tomarlo. Desde hace diez días mi desayuno consiste en un batido-papilla a base de almendras, semillas de lino, pipas de calabaza, copos de avena (todo molido), una manzana y una buena cucharada de miel. Todo de cultivo ecológico. Se ponen todos los ingredientes en la batidora con un vaso de leche de soja, y a zampar. Está riquísimo.

El miércoles pasado me tocaba consulta y analítica para ver cómo estaban mis defensas.

 -  Yo y mis neutrófilos...

pensaba mientras esperaba mi turno. Esta semana no me habían pautado inyecciones de defensas así que estaba preocupada por si andaba otra vez bajo mínimos como viene siendo habitual desde hace meses.
Una vez dentro de la consulta mi joven doctora, muy sorprendida,   me soltó que aunque estaban todavía en la mitad, mis defensas habían aumentado. Le dije que llevaba una semana tomando como desayuno un preparado alimenticio y le detallé los ingredientes y el modo de hacerlo. También le dije lo del complejo vitamínico con equinaccea que compré en la herboristería y que tomo religiosamente cada día, y lo de los baños de sal. Me miró sonriendo y me dijo dulcemente que todo eso estaba muy bien pero que lo más probable era que mi médula se hubiera decidido por fín a trabajar (...)

Un oncólogo muy prestigioso explicaba durante una conferencia por qué es tan beneficioso para un enfermo de cáncer bañarse en agua caliente con dos kilos de sal de cocina. Me pareció tan elocuente que lo puse en práctica. Durante los 6 primeros meses de la enfermedad me bañaba casi a diario en agua caliente con dos kilos de sal. Me tenían que ayudar a salir del baño porque estaba muy débil. Ahora lo hago un par de veces o tres a la semana. Es curioso lo pegajosa e incluso negra de suciedad que queda la bañera cuando te bañas con dos kilos de sal... Algo tan sencillo para eliminar toxinas. 

Yo bebo mucha agua y  consumo cantidad de frutas y verduras, como poca carne y todo el pescado que se me antoja. Nada de precocinados, casi ningún frito - a excepción del huevo con papas que me endiño de vez en cuando - , nada de lácteos, salvo queso del "Payoyo" que me encanta. No hago ningún sacrificio porque me encanta comer así.

Me gustaría animar a todas las personas que padecen alguna enfermedad relacionada con el cáncer a que hagan caso de su intuición y de su cuerpo sabio porque no existe mejor médico que uno mismo. Hay que tener una actitud muy positiva y un humor a prueba de balas que te haga reírte hasta de tu enfermedad.  
Me gustaría animarlas a que no se den por vencidas -  uno es capaz de más de lo que cree - a que hagan meditación, un poco de ejercicio,  a que tengan pensamientos positivos y sobre todo, que  procuren estar tranquilas. Sólo tienen que escuchar a su cuerpo y su mente.

Quizá a alguien le pueda servir mi experiencia... Hace casi un año me diagnosticaron un Linfoma  Pulmonar Difuso No Hodgkin de células grandes Agresivo. De 9 cm, en Estadío IV.  Estaba muy extendido y había afectado a la pleura, el bazo, y el  hígado tenía metástasis. He estado a punto de irme para el otro barrio pero la derrota nunca fue una opción para mí. 

He escuchado a mi cuerpo (la mayoría de los médicos se conforman con prescribirte medicinas y quimioterapia, nunca te hablan de la alimentación o de hábitos de vida saludables), y también a personas que saben del tema .Es de pura lógica que un tratamiento surtirá más efecto en un cuerpo limpio de toxinas que en otro atiborrado de impurezas, de la misma manera que la cebada crecerá mejor en un campo limpio que en otro lleno de matorrales y maleza.
El último PET que me hicieron hace algo más de un mes no mostraba actividad metabólica celular y se veía todo prácticamente limpio de mal. 

 No pierdas nunca el Norte, no tomes la soledad como a un enemigo, tómala como a un aliado que te ayudará a estar alerta y te fortalecerá. Rodéate de personas buenas, elimina a las personas tóxicas o a las que ejercen mala influencia sobre tu estado de ánimo. Y sobre todo, quiérete mucho.
 A mí me ha ido bien, aunque no voy a negar que es una experiencia muy, muy dura... No sé si le servirá a alguien, pero me encantaría compartir con todo el mundo que después de la tormenta siempre sale el sol por muy negro que haya estado el cielo. Y que esta noche sabadera me siento especialmente feliz...

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Ahí va la receta del desayuno por si a alguien le interesa.

DESAYUNO CREMA BUDWIN

- Leche de soja
- 50 gr. Semillas de Lino (ecológico)
- 100 gr. Almendras crudas
- 100 gr. Pipas de calabaza
- 150 gr. Grano de Avena (ecológico)
- 1 cucharada de miel de romero
- 1 manzana


Moler en el molinillo o picadora el grano de Avena y guardar en un tarro. Moler el lino, almendras y pipas de calabaza todo junt y guardar en un tarro.
Añadir al vaso de leche una cucharada y media de avena molida, dos cucharadas de postre de la mezcla, una cucharada de miel o medio plátano y la manzana. Batir todo y tomar esta crema todas las mañanas como desayuno.
Esta crema fue creada por la Doctora Kousmine, sirve para subir las defensas en personas con tratamiento de quimio y radio para obtener una correcta alimentación además de unas digestiones muy suaves y está indicada en personas con ferritinina baja.

(Esto es lo que dice el papel que me han pasado. No he investigado a la doctora ni comprobado si lo que dice es cierto, sólo me he dejado llevar por la intuición y por las experiencias que me han contado personas en situaciones parecidas a la mía, que no es poco. Y lo cierto es que me está sentando de maravilla).

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Hasta pronto  :-D


Amanda Flores


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martes, 11 de marzo de 2014

"HAY FINALES QUE SON FELICES, Y OTROS QUE SON NECESARIOS"




No se me ocurre nada nuevo. Esto es lo que sentí el día que ocurrió, el día que lo colgué por aquí, y también es lo que siento hoy. Hay finales que son felices y otros que son necesarios. Como el de la violencia.


Aquella mañana, como de costumbre, me desperté con Iñaki Gabilondo. A los pocos minutos interrumpió su programa para dar la noticia del "accidente". Hablaba de heridos. A las pocas horas, de masacre. Le escuchaba en mi coche mientras me dirigía hacia la oficina y no podía parar de llorar...
Lo que más me impactó ocurrió donde solía tomar mi cafe mañanero con una compañera de curro. Ninguna de las personas del bar parecía inmutarse con la barbarie que estaban retransmitiendo en las noticias de la tele. Le expliqué a mi compañera mi impotencia, preguntándole, preguntándome, qué coño le pasaba a la gente. Ella me respondió: "Quilla, no te lo tomes así, no vale la pena ¡la vida sigue!"

Un amigo que está en la India me ha dicho que no ha podido continuar con lo que estaba haciendo después de escuchar esta canción, pero que está bien que se lo haya recordado, que aquí la gente se olvida de todo...Yo le he respondido que me alegra que le haya hecho recordar y emocionarse. Que me ha ocurrido lo mismo. Que es verdad que la gente se olvida de todo...Y que así nos va...








Para todos ellos, y los que dejarón atrás.









Amanda Flores



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miércoles, 26 de febrero de 2014

"NO SE ESCUCHAN VIOLINES A DIARIO..."









Ayer pasé toda la mañana en el hospital de Jerez. Ya tenían los resultados del PET (Tomografía por Emisión de Positrones) que me hicieron la semana pasada en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Mi hematóloga estaba de baja, y en su lugar había otra doctora a la que yo nunca había visto.  La sustituta - que no tenía ni idea -  estuvo echándole un ojo a mi historial durante la consulta, mientras hacía preguntas tipo ¿cómo te encuentras ? y cosas así. Cuando  la susodicha me informó sobre el resultado del PET se puso muy sonriente mientras leía:

 "el tratamiento con quimioterapia ha sido satisfactorio y no se aprecia actividad metabólica celular".

Algunos médicos se expresan tan bien como un libro cerrado, y a veces, ni eso, no sé si me explico. 
Le pedí que me tradujera la segunda parte de la frase, y me dijo que significaba que no se apreciaban células cancerígenas en la prueba que me habían realizado. Entendí que la enfermedad ha remitido, aunque me hubiera encantado que me lo hubiera dicho ella misma sin tanto tecnicismo. En realidad da igual...lo importante es que hace unos meses me faltó poco para irme a criar malvas y ahora todo apunta a que la vida me está dando otra oportunidad. Como a los gatos. 
El próximo lunes volveré al hospital para que me hagan otras pruebas en la médula ósea, porque sigo neutropénica perdida (sin defensas) y quieren investigar por qué ocurre ésto. Yo no soy médica pero creo que la neutropenia al lado de la otra noticia es pecata minuta.

Escribo ésto porque he estado muy bloqueada desde ayer. Creo que estoy tan cansada que no he sido capaz de saborear tan magnífica noticia, pero se ha presentado en casa, por sorpresa, un muy querido amigo de toda la vida, y me ha soltado una bronca-homenaje (bronca cariñosa), que no sólo me ha hecho salir del bloqueo,sino que no paro de oír violines a mi alrededor todo el rato. Sin duda, la vida es maravillosa...

Ésto sólo es sólo una batalla ganada, aún queda mucho camino por recorrer. Algunos amigos se referían a lo que me está sucediendo como una pesadilla. Yo prefiero llamarlo experiencia. Comprendo perfectamente a quienes han pasado por algo similar y cuentan que sus vidas nunca han vuelto a ser las mismas. Como con el Camino de Santiago, pero a lo bestia. Agradezco a la vida que me permita continuar cometiendo errores para aprender de ellos. Doy gracias por los amigos maravillosos que siempre están ahí. También doy las gracias a mi familia, estoy segura de que esta experiencia nos acercará aún más.
Echo mucho de menos a mi hija. También echo de menos a Coni, aquél novio suizo al que quise y quiero tanto.
Creo que echar de menos está bien...significa que esas personas han quedado insertadas en  nuestras vidas y que las recordaremos siempre con alegría. Aunque no estén, están...

No me siento preparada ni con fuerzas para hablar extensamente de mi experiencia estos últimos meses.. Algunas personas me han recomendado que lo haga por si puedo ayudar a alguien.Si tengo que hacerlo, lo haré, pero ahora no es el momento.

En fín, sólo quiero compartir este momento de alegría con todo el que quiera compartirlo. No se escuchan violines a diario...








Hasta pronto


Amanda Flores


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