sábado, 19 de septiembre de 2026

LOS INFIERNOS QUE YO ATRAVESÉ

 


Querido diario

Hoy Facebook me recuerda algo que escribí y subí en la red el 7 de julio de 2014. 

Creo que es un texto digno de ser recordado. Ahora sí, sin el miedo ni la incertidumbre de ser insultada, difamada y denostada por personas de mi familia a las que siempre ha  molestado verme brillar. Para ello se dedicaban a escribir comentarios en el blog de la revista cultural en la que comencé a escribir en 2008. Como yo no tenía acceso a moderar los comentarios (lo hacían mi editor y su técnico), los insultos, vejaciones y amenazas que me dedicaban a mí y a mi descendencia algunas de mis hermanas y hermanos salían a la luz. Conservo correos electrónicos en la misma línea y comentarios destinados a este blog, que sí puedo moderar,  que he decido no publicar.

Aunque no contesté a ninguna de sus provocaciones, conservo todas y cada una de las pruebas por escrito de la violencia intrafamiliar que he sufrido y no me temblará el pulso en tomar las medidas oportunas a cualquiera que vuelva a tratarme de ese modo.

A día de hoy ninguno de ellos se ha disculpado o intentado hablar conmigo, sino que continúan manipulando la verdad para invalidar mis reacci ante sus  faltas de respeto.

Hace mucho tiempo que no escribo. Estaba  bloqueada, desganada, agotada y absolutamente desinspirada para escribir por aquí, pero hace un par de días estuvo en mi casa el escayolista que va a arreglar el techo de mi cuarto de baño (se ha desplomado, literalmente), que está como si hubiera caído una bomba - de eso ya hablaré otro día - , estuve hablando con él por lo menos una hora y la verdad es que me dejó un buen rollo que te cagas. Hay que ver cómo es la vida que te manda un angelito en forma de escayolista para que te dé un empujón emocional.

Y, bueno, como lo que no se dice no se sabe y me siento inspirada y libre, dejo por aquí este post de facebook que colgué hace doce años en el que queda claro que en los infiernos que yo atravesé no había monstruos ni demonios, había gente que yo amaba.




7 de julio de 2014

Buenos días. He llegado del hospital hace un rato. He de volver a las 12:45 para que me den los resultados de la analítica y de la biopsia de médula que me hicieron la semana pasada. Me duelen mucho los brazos porque tengo las venas muy castigadas y quemadas por tantísisma quimioterapia.. Hace ya 14 meses que comenzó esta "experiencia".

Las inyecciones de defensas me siguen dejando hecha mierda; a pesar de mi debilidad, y que incluso vestirme supone un esfuerzo titánico para mí, tengo que ir al hospital al menos una vez por semana.
Hoy me siento feliz porque he podido venir a que me extraigan sangre en el hospital, por la mañana temprano, yo sola conduciendo mi coche...
Hace poco más de un año que comencé a afrontar un Linfoma No Hodking pulmonar en estadio IV con muy escasa esperanza de vida.
Nunca imaginé tener que transitar por un infierno así sin la implicación que se espera en estos casos de los hermanos, hermanas y familia, con un mínimo de humanidad.
Hoy, mientras conducía hacia el hospital, he recordado las muchísimas veces que me han tenido que traer, más muerta que viva, y no he parado de sonreír todo el rato porque me sentía tremendamente orgullosa y contenta por haber podido venir yo sola..
Quiero compartir esta felicidad y este cachito de vida por aquí, y también quiero agradecer a las personas que no son familia de sangre su apoyo y ayuda, porque sin ellas no creo que pudiera haber llegado hasta aquí
✨🙏🏻





Amanda Flores, servidora, es una escritora independiente que autoedita sus libros. Si quieres seguir leyéndome por aquí, apoya mi esfuerzo comprando mis libros para poder publlicar el siguiente. Gracias.





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