(Cada doce de mayo se conmemora y reivindica el Día Internacional para el reconocimiento de la Fibromialgia. Algunas veces me han pedido que escriba un artículo sobre esta enfermedad para alguna revista especializada. Lo cierto es que me cuesta escribir a la carta, especialmente, sobre este tema.
En todos los casos, y como parte interesada, me gustaría aportar mi grano de arena con algo que escribí para la revista Lebrija Digital el 19 de Noviembre de 2008. Como siempre, a mi manera.)
Hoy estoy que me salgo. Me he inventado una frase y todo:
“Si lloras porque el pez gordo te quiere comer, tus lágrimas te impedirán ver
el camino hacia aguas más tranquilas”.
A mí las lágrimas me han cegado durante años porque pensaba
que la realidad era cruel y que yo era una víctima del Sistema. Hoy soy una
mujer nueva: he descubierto que los peces gordos (en mi caso, el Servicio
Andaluz de Salud), no han hecho otra cosa que conducirme hacia mi destino y
éste, ha resultado ser la FELICIDAD... ¡¡Me he hecho HEDONISTA!!
He estado
investigando, porque no quiero que me vuelva a ocurrir como cuando las bodegas
de envejecimiento y los huevos de toro, y resulta que el Hedonismo no busca
sólo el placer, sino que tiene como objetivo principal y razón de ser la
supresión del dolor. ¡¡Me ha tocado la lotería!!.
Padezco una enfermedad* catalogada como “rara”, que la gente
desconoce y que relaciona con el dolor, pero que tiene otros síntomas como:
pánico, visión borrosa, cistitis, desórdenes del sueño, dificultades para
respirar, cansancio crónico, fotofobia, palpitaciones, dolores quemantes en
brazos y piernas, dolores de cabeza como agujas que se clavan en el cráneo y
que te hacen pensar que te va a dar un ataque cerebral. Y voy de médico en
médico:
a)
Al neurólogo, por los dolores raros (siempre
que tenga la suerte que me deriven a él).
b)
Al cardiólogo, por las palpitaciones: me
recomienda que lleve una vida sosegada y sin estrés.
c)
Al reumatólogo, por los dolores en las
articulaciones: me receta medicación, que vaya a la piscina, a un
fisioterapeuta - privado, por supuesto - y que haga ejercicio suave no
fatigante.
d)
Al traumatólogo para los huesos: me vuelve a
enviar al reumatólogo.
e)
Al psicólogo, por las malas relaciones de
pareja o con los hijos: me dice que tenemos que llevarnos bien y ser felices. Al menos, hasta que nos divorciemos.
f)
Al psiquiatra, por el pánico y la angustia,
y porque todo mi entorno cree que estoy mala de los nervios: me da pastillas
“mágicas”, me manda a terapia de grupo y me recalca los beneficios de ir de
compras para mi estado anímico.
Toda esta peregrinación ha durado muchos años, pero el
resultado, bien ha valido la pena. Resumo las prescripciones médicas todas juntas:
- Evitar a toda costa el estrés, puesto que
está demostrado científicamente que la enfermedad se acelera con él : nada de disgustos
- Ir al gimnasio, la piscina y al fisioterapeuta. Si se complementa con acupuntura u otro tipo de medicinas alternativas, mejor.
- Tomar marihuana si se encarta ( va de perlas para el dolor) ,pero sin decirle a nadie que te lo ha "recetado" el médico.
- Tomar un par de cañas de cerveza al día, porque tiene ácido fólico.
- Ser rica, o en su defecto, tener una situación económica desahogada para poder costear todo esto.
- Ir al gimnasio, la piscina y al fisioterapeuta. Si se complementa con acupuntura u otro tipo de medicinas alternativas, mejor.
- Tomar marihuana si se encarta ( va de perlas para el dolor) ,pero sin decirle a nadie que te lo ha "recetado" el médico.
- Tomar un par de cañas de cerveza al día, porque tiene ácido fólico.
- Ser rica, o en su defecto, tener una situación económica desahogada para poder costear todo esto.
Pero sobre todo, como objetivo prioritario, está la
supresión del dolor y para ello nada mejor que segregar endorfinas a chorros. Y,
¿qué es lo que produce las endorfinas?: EL PLACER. Como resultado, queda la
siguiente fórmula matemática:
Supresión del dolor + Placer = Hedonismo
¡Y han tenido que pasar 4 lustros para hacerme llegar a esta
conclusión!...Gracias a los inspectores médicos del S.A.S. he comprendido el mensaje: ellos me dan el alta médica una y otra vez.
Dicen que no tengo nada, pero lo hacen para que junto con las “prescripciones”
de mis médicos, yo vea La Luz y el Camino...
Tranquilidad, sosiego, descanso, nada de
esfuerzos físicos a no ser que éstos produzcan placer, cervecita, marihuana,
risoterapia, masajitos y baños termales...¡Esto es el cielo!.
Sí, he abrazado el HEDONISMO y me siento la mujer más feliz
del mundo y al que le pique, que se rasque. Lo que no tengo muy claro es cómo
coño le explico yo a las “afortunadas” de mi peña, que somos las
elegidas de la buena suerte y que se quejan sólo de vicio.
Desde luego, qué
coraje me da la h'ente que se queja sólo de vicio...
(* La enfermedad que padecemos muchos miles de “afortunadas” se llama Fibromialgia. Va unida al Síndrome de Fatiga Crónica, a multitud de
trastornos de todo tipo y a un abanico de dolores indescriptibles, además del
dolor por la incomprensión médica, social y familiar que nos hace sobrar en el
mundo).
Por si al alguien no le ha quedado claro, Martirio lo explica todo de perlas en su "Estoy mala".
Desde que escribí este artículo han pasado 5 años, y, aunque la cosa sigue siendo jodida, el poder de la mente y el afán de superación te pueden hacer aprender mucho de tu enfermedad, e incluso, ser mucho más feliz que antes. En mi caso, he dejado algunas cosas por el camino, y he empezado unas cuantas veces de cero. Y debo confesar, que ha valido la pena.
Hasta pronto
Amanda Flores
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