lunes, 11 de marzo de 2013

" 11 DE MARZO "




Aquella mañana, como de costumbre, me desperté con Iñaki Gabilondo. A los pocos minutos interrumpió su programa para dar la noticia del "accidente". Hablaba de heridos. A las pocas horas, de masacre. Le escuchaba en mi coche mientras me dirigía hacia la oficina y no podía parar de llorar...
Lo que más me impactó ocurrió donde solía tomar mi cafe mañanero con una compañera de curro. Ninguna de las personas del bar parecía inmutarse con la barbarie que estaban retransmitiendo en las noticias de la tele. Le expliqué a mi compañera mi impotencia, preguntándole, preguntándome, qué coño le pasaba a la gente. Ella me respondió: "Quilla, no te lo tomes así, no vale la pena ¡la vida sigue!"

Un amigo que está en la India me ha dicho que no ha podido continuar con lo que estaba haciendo después de escuchar esta canción, pero que está bien que se lo haya recordado, que aquí la gente se olvida de todo...Yo le he respondido que me alegra que le haya hecho recordar y emocionarse. Que me ha ocurrido lo mismo. Que es verdad que aquí la gente se olvida de todo...Y que así nos va...












Para todos ellos, y los que dejarón atrás.












Amanda Flores



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miércoles, 6 de marzo de 2013

" ESPAÑA-SUIZA, BILLETE SIN VUELTA"




El vídeo que aparece unas líneas más abajo es del programa de la televisión estatal suiza "Reporter". Va sobre la emigración. En otro documental que visioné hace algún tiempo, también hecho en Suiza, el rigor brillaba por su ausencia. A los españoles se nos confundía con inmigrantes sudamericanos, nos dejaban poco menos que a la altura del betún. No hacía falta ser un lince para apreciar un" ligero" toque ¿xenófobo? 

 Esta vez es diferente. Reporter aborda el problema del paro en España. Con unas cifras sin precedentes. No sólo se van los que se han quedado sin nada, los que no tienen alternativas. Se van los que se han formado durante años y aún teniendo trabajo no quieren quedarse. Quieren algo mejor. Y mejor ahora que más tarde. Se van donde su trabajo y su intelecto son apreciados. Y remunerados. Se van todos. Formados y no formados. En estampida.




(EL VÍDEO HA SIDO ELIMINADO)



"Yo no pagaré la factura por ellos", dice Daniel.  Se refiere a los políticos en España, a los Bárcenas, a los Urdangarines, a los especuladores, a los empresarios sin escrúpulos, a los que nos representan (para nuestra vergüenza), y a una lista interminable de corruptos. Sinvergüenzas. Se tendrían que ir ellos. Fuera de España. Ni siquiera a la cárcel. No merecen que los españoles paguemos ni un céntimo para que vivan aquí. Sí, deberían ser desterrados, deportados, expatriados. A cualquier lugar del planeta que haya puesto la alfombra roja para recibir la pasta que los corruptos han robado a millones de personas decentes. Que se vayan ellos a Suiza. Con billete sin vuelta. A practicar heliski o a hacer peinetas. Pero que se vayan ellos.





                                                 LA LIBRETA


No se conoce ningún caso de corrupción donde sus protagonistas llevaran la contabilidad de sus fechorías en hojas con membrete oficial, ni contable que incluyera los datos de la caja B en el borrador de la declaración de la renta. El dinero negro ni viaja en sobres timbrados ni se entrega con acuse de recibo, por eso para la Justicia ha sido siempre tan importante localizar las libretas con las anotaciones a mano. El otro día contaba Iñaki Gabilondo que en todas las películas sobre la mafia cuando la policía encontraba ese cuadernillo se acababa la trama, ya que se daba por hecho que se tenía la prueba final del delito.

La literatura mafiosa está llena de libretas pequeñas llenas de anotaciones escritas con el lápiz del tesorero, un personaje con un protagonismo esencial en las historias de los malos. Los tesoreros eran siempre uno de los puntos débiles de estas organizaciones, ya que algunos decidían acogerse al dicho popular del que reparte se queda con la mayor parte y había que gastar cuidado en cómo reaccionar contra ellos. Siempre guardaban un as en la manga: la libreta. Los cuadernillos de los tesoreros han sido claves, ya que en ellos figuraban los apuntes del pizzo, que es como los mafiosos llamaban a la extorsión. Esa especie de impuesto que cobraban a los empresarios como contribución al mantenimiento del sistema y por el que recibían seguridad y prosperidad para su negocio. La prosperidad para el negocio es lo que está detrás de todas las donaciones anónimas que los empresarios han dado a quienes hubiera que dárselas desde que el mundo es mundo, también desde que las adjudicaciones de obras se adjudican a los empresarios que hacen las obras.

El cine se ha preocupado mucho por los mafiosos pero ha dedicado poco protagonismo a los corruptores, que han sido siempre tan imprescincibles como los corruptos para que este negocio funcione tan bien desde hace tanto tiempo. Todos los grandes golpes de la mafia, en Italia o en Estados Unidos, tuvieron como protagonista una libreta o un arrepentido. La mayoría de las veces , a un arrepentido con una libreta donde se detallaba en la parte del debe lo que se iba repartiendo y en el haber lo que iba entrando. La corrupción siempre ha tenido muy buenos benefactores, de ahí que cualquier libreta que aparece contiene un exhaustivo listado con lo más granado del empresariado local en cada sitio y cada época, especialmente del sector de la albañilería al por mayor.

Hace seis años fue detenido en Italia el último gran padrino de la mafia siciliana, Salvatore Lo Piccolo. Fue arrestado tras 25 años como fugitivo y se le localizó un maletín en cuyo interior apareció un texto, escrito a máquina y en mayúsculas, con el escueto y preciso título de Derechos y Deberes. Debajo de él, figuraba una especie de diez mandamientos sobre el perfecto mafioso. El primero y esencial rezaba así: "Se prohíbe prestar dinero directamente a un amigo", aconsejando que, si llegado el caso de tener que hacerlo, se buscara siempre la pantalla de una tercera persona. La aparición de este documento permitió certificar algo que ya se creía, la existencia de un código de honor que cualquier aspirante a formar parte de la organización tenía que recitar de memoria antes de poder entrar.

Tanto el cine como la realidad nos llevan a una conclusión, no hay nada más peligroso que prestar dinero a amigos o compañeros y que luego aparezca la libreta donde se han realizado los apuntes de estos pagos. Aunque no aparecía en el documento localizado a Lo Piccolo, también los diez mandamientos del mafioso perfecto se resumían en uno: la primera regla de la mafia es que la mafia no existe. Y a partir de ahí, se van sucediendo todas las demás negaciones.


Artículo publicado  el 2 de febrero de 2013 por José Manuel Atencia, periodista . 


http://jmatencia.blogspot.com.es







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martes, 5 de marzo de 2013

"LA FRASE DEL DÍA"

                       
"- Desde que llegué, se me ha dicho qué debo hacer y quién debo ser. Se me ha acusado de ser Alicia y de no serlo, pero éste es mi sueño. Desde ahora yo voy a decidir qué pasará.
- Si te desvías del camino...
- ¡Yo hago el camino!"



                       Fragmento de Alicia en el País de las Maravillas









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viernes, 1 de marzo de 2013

"NO SE VAN,LES ECHAN"








    (En la foto, emigrantes españoles se despiden de sus familias antes de partir al extranjero en los años 50)






Artículo publicado por Javier Gallego en http://blogs.cadenaser.com 


No se puede aguantar más el nivel de indecencia de los poderes públicos y privados de este país. No se puede. No se pueden aguantar más Bárcenas, ERES falsos, Pallerols, Gürtels, Urdangarines y demás cloacas hediondas. No se pueden aguantar más desalojos de una banca rescatada con dinero público ni más muertes por desahucio, esa palabra que Cospedal ha prohibido pronunciar al gobierno de su comunidad para ocultar una barbarie que su partido no hace nada por evitar.
Y no se puede aguantar que la privatizada Telefónica, levantada con dinero de todos, indemnice con 24,7 millones de euros a un ex consejero delegado y se gaste 50,2 millones en pagar a sus consejeros mientras echa a la calle a más de 6000 personas y despide a trabajadores por tener una enfermedad justificada, como el caso de Marcos Andrés. No se puede aguantar que fuera un gobierno socialista el que aprobase un estatuto de los trabajadores que permitiese el despido de Marcos. No se puede aguantar que Teléfonica contrate a Rodrigo Rato con un sueldo millonario y no readmita a Marcos aunque los tribunales le han dado la razón al trabajador. Y no se puede aguantar que Telefónica renueve al imputado Urdangarín su contrato de 1,5 millones mientras varios trabajadores como Marcos hacen una huelga de hambre de 23 días y otros inician ahora otra huelga. No se puede aguantar que los salarios medios de los españoles se reduzcan un 8,5% mientras la renta empresarial crece un 1,4%. No se puede aguantar que todos asumamos las pérdidas mientras unos pocos siguen ganando. No se puede aguantar que 805.000 españoles pierdan sus puestos de trabajo a tiempo completo en 2012 mientras los que han hundido este país se recolocan en puestazos. Ni se puede aguantar más que haya alrededor de 1 millón de jóvenes menores de 25 años parados en España, un 55,6%, la segunda tasa más alta de toda la Unión Europea.
No se puede aguantar, es inaguantable lo que está pasando en este país. Y como no se puede aguantar, algunos, muchos, cada vez más, se marchan. Mientras aquí algunos resistimos como podemos y otros se resignan (y se persignan), entre 2 y 4 de cada 1000 españoles deciden resistir en otro país. Aunque no hay datos muy exactos, según el Instituto Nacional de Estadística más de 54 mil personas se marcharon en los primeros nueve meses de 2012.
No se van, los echan. Los echan de las empresas en las que trabajaban. Los echa un gobierno que reduce la inversión en Investigación, en Educación y en becas. Los echa un sistema podrido que roba a los de abajo para dárselo a los de arriba, que premia a los que nos hunde y ahoga a los que están hundidos. Los echa el hedor insoportable de las alcantarillas del poder. Se van porque quedarse sería como hacer una huelga de hambre forzosa.
Para que no se vayan más, para que no nos echen, tenemos que echarles.





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